viernes, 4 de agosto de 2017

Cultura : Leyendas nasqueñas por Josué Lancho "Cerro Blanco"

LEYENDAS NASQUEÑAS (II)

Hoy nos ocuparemos de una de las tres leyendas que nos hablan del “CERRO BLANCO”, pero previamente informaremos a los lectores, que esta duna se ubica al S.E. de la ciudad de Nasca y ha sido estudiada por la Expedición Geológica encabezada por Gay Jr. en el año 1962, cuyos resultados fueron publicados en la “La Historia Marítima del Perú”, en la cual se define a los diferentes médanos o dunas gigantescas que se inician desde Tanaca hasta Santa Cruz, como yacimientos de arenas eólicas que corren en una faja litoral de 150 Km. , a una velocidad de 50 km/H; pero la más alta y de mejor belleza que todas ,es el famoso “CERRO BLANCO”, con una altura de 2078 m.s.n.m.

Además hay que agregar que en su narración se menciona al Acueducto preincaico de Cantayo (Cantalloc), uno de los 36 que siguen funcionando, y que es actualmente uno de los más visitados por los turistas que arriban a Nasca. Sobre esta hermosa duna, considerada como nuestro guardián tutelar y el APU principal del panteón religioso de los Nasca, se han tejido varias leyendas, siendo una de ellas:
“LAS NARANJAS DE ORO DEL CERRO BLANCO “

“En un año seco, de los muchos a los que nos tiene acostumbrado Nasca, el hacendado de la Hacienda Cantayo (Cantalloc), reunió a sus peones y les ordenó que limpiaran el “Puquio” (Acueducto) que irrigaba sus tierras; para realizar esta faena, repartiéronse los trabajos en diferentes direcciones, pero era el caso que nadie quería “limpiar” el ramal que se dirigía al “Cerro Blanco”, porque era muy peligroso.
Ante este inconveniente, el mayordomo preguntó quién podría realizar ese trabajo, a lo que todos coincidieron que conocían a un hombre que podía realizarlo; llamáronlo, y este gustoso aceptó limpiarlo, indicándole que ese ramal comenzaba al pie del “Cerro Blanco. Y así fue, terminada la faena subterránea salió a la superficie, y asombrado se encontró que en la ladera del citado cerro de arena había una puerta, en cuyo umbral asomaba la figura de una anciana, que al verlo lo invitó a su casa, donde bebió agua para saciar su sed y también saboreó un rico almuerzo.

Después de haber almorzado y siendo aproximadamente las 5 de la tarde, llegó la hora de despedirse, en ese momento la viejita le invitó 5 NARANJAS que extrajo de su hermoso huerto; con este obsequio y agradecido por la generosidad de la anciana, emprendió la retirada.

Luego de una larga caminata y ya muy cansado, llegó a la hacienda de Cantayo (Cantalloc), dejó 3 naranjas sobre la mesa del patrón y retirose a descansar; a la mañana siguiente el patrón encontró sobre su mesa 3 grandes BOLAS DE ORO, por lo que muy sorprendido ordenó preguntar por el paradero del peón que había traído esas bolas de oro, pero nadie supo darle razón, ya este había desaparecido como por encanto”.

NOTA:

Como toda leyenda, ésta es una fusión de hechos reales con sus dosis de fantasía, por ejemplo, el CERRO BLANCO existe al igual que el acueducto y la limpieza interna de los canales se sigue practicando, a todo ello se agrega la idea fantasiosa de un huerto en la falda de la duna y la conversión de las naranjas en bolas de oro.

Espero que Uds. sigan comentando estas leyendas, ya que por el encanto del Apu “Cerro Blanco”, las naranjas de su mesa se pueden transformar en bolas de oro y de la noche a la mañana se convierten en millonarios.

( Josué Lancho Rojas )

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