miércoles, 23 de diciembre de 2015

Cultura : La Noche Buena

LA NOCHEBUENA DE NICOLAS

Por Sixto Fernández Alvarado

(Dedicado a los trabajadores de limpieza pública y a los recicladores)

Nicolás es un viejo y humilde reciclador que vive en una casucha ubicada en un extremo del relleno sanitario de la ciudad, lugar que mejor conocemos como “basural”. Desprendidas una a una las hojas del calendario, es vísperas de Navidad, ha anochecido y en medio de las sombras, Nicolás porfía en completar una carga de productos para reciclamiento que pronto vendrán a recoger. Falta poco para cumplirse la hora acordada y mientras revuelve rumas de trastos e inmundicias en medio de aquél cementerio de las cosas que el hombre fabrica, Nicolás eleva su voz como una súplica a los cielos:

“Dios mío, acerca a mí la luna” “¡Acércame las estrellas!” Aquí en donde estoy, en éste rincón, vergüenza escondida de la ciudad... ¡alúmbrame señor, con tus lumbreras, que pronto tengo que acabar!”

...“Dicen que más tarde es Navidad y que un tal Papa Noel por encima ha de volar”...”Tú sabes, señor, que a la escuela no fui y por tanto, de ésas cosas nada sé; por ello es que menos entiendo por qué nace cada año ése afortunado Redentor ni por qué a colmarlo con fabulosas ofrendas tres reyes magos acudieron. ¡Quién tuviera la suerte de ése Jesús!... ¡Y tenemos ambos algo en común!: ¡En un pesebre nació! ¡Y yo en éste basural! Aquí he crecido, mi dios y aquí he de morir.

Y como ésa fabulosa historia, también me oído otras tantas: de reyes, reinas, príncipes y princesas encantadas; de castillos y palacios revestidos con oro y marfil... ¿Serán ciertas ésas cosas, señor? Porque las únicas fantasías que yo conozco, están en éste basural:

¿Acaso podrá haber reino con más fábrica que éste que es mío? ¿Qué trono envidiaré yo, cuando me siento sobre un viejo y desvencijado sofá? ¿Dónde hallaré princesa más bella y gentil que una muñeca rota? ¡Dónde brillarán más, diamantes, rubíes y zafiros, que mil pedazos de coloridas botellas, espejos y cristales rotos! ¡Y no me faltan trajes, calzado, juguetes, revistas, diarios, cuadernos, algunos libros ¡Y hasta la Constitución!

Y a veces imagino y aguardo, señor, que de alguna de aquellas latas vacías de leche ó cerveza surgirá un genio como el de la lámpara de Aladino!

“No me quejo pues Dios, de mi pobreza, porque soy dueño de mis sueños y porque bajo su salobre y hasta amargo sabor, la pobreza tiene un dulcísimo almíbar que equipara nuestras privaciones dándonos felicidad!
“Por eso te ruego dios, ¡Alúmbrame con tus lumbreras! ¡Aquí, en éste rincón en donde estoy, vergüenza escondida de la ciudad; alúmbrame señor que pronto tengo que acabar! Que unas caritas sucias, me aguardan impacientes en mi hogar. ”Noche de Paz” ”Noche de Amor”-