lunes, 21 de diciembre de 2015

Cultura : Interviu a Papa Noel III

INTERVIU A PAPA NOEL III

( Por: Sixto I. Fernández Alvarado )

Con seguridad, el amable lector que por primera vez nos concede el honor de leernos, ignora que en 2 anteriores navidades ya sostuvimos sendas entrevistas con el gordinflón de la risa cachacienta: ¡Jo, Jo, jo! En éste año y en horas previas a la Navidad, reflexionábamos una vez más en su significación, tanto para quienes se confiesan cristianos -que respetamos- y para quienes no -y también los respetamos- Y reflexionábamos en los “misterios” administrados por siglos a nuestro pueblo, tal cual una transfusión sanguínea: antes, bajo el sometimiento colonial y después, mediante nuevas y sutiles cadenas hasta llegar al Tratado llamado CONCORDATO que le da una religión oficial al país, pese a que la Constitución establece la libertad de religión a cada uno de los peruanos. Aherrojados de ésa forma y mediante el piadoso y cacofónico proceso llamado catequización, la inmensa mayoría de peruanos han sido (y son aún) obligados receptores (¿O receptáculos?) del divino Cacumen RCU (Romano-Católico-Universal) estando sutilmente proscritos los demás, calificados de antemano como “congénitamente malignos”. ¿Y qué tiene que ver esto y el asunto de Papa Noel –se preguntarán algunos- con el nacimiento de Jesús? Y nosotros lo volvemos a repetir: El “Nacimiento”, el “Arbolito de la Navidad” y Papa Noel, constituyen hoy, un santísimo Tridente de la parafernalia navideña-cristiana-comercial. Si Jesús viviera hoy, se sonrojaría por haber azotado y echado a los mercaderes del Templo en Jerusalén, quienes vendían a los feligreses, aves, ovejas y otros, para su sacrificio en honor a Jehová, a quien por cierto, más que oraciones y cánticos, le halagaba sobremanera la sangre tibia de ésos inocentes animales que se le tributaba en holocausto. Gusto raro el de papá Jehová y que nadie se ha atrevido a enjuiciar con valentía.

Ya iban a dar las 12, y acatando un impulso, acudimos una vez más al dormitorio de nuestros amados nietos, en instantes que se desataba el infernal bombardeo terrestre a los cielos: millones de cristianos quieren que Jesús ingrese a sus hogares y paradójicamente, el 24 de diciembre a las 12.00 amedrentan toda embajada de buena voluntad que ése dios tal vez intente enviar a la tierra. Inmisericorde ataque aéreo al Padre, Hijo y Espíritu Santo y a todo su séquito celestial. Y adicionalmente a ello, no ha de escapar a su vista, que desde éste lugar, llamado graciosa y filosóficamente PERUSALEM, emana un fétido y horroroso humo por combustión de basura, llantas y otros. Ese es el “cristiano” tributo de los peruanos al “niñito Jesús”, amén de la borrachera que sigue a continuación. ¿Misa del Gallo? ¿Cuál Misa del Gallo? Esas cosas eran para nuestros decrépitos beatos y beatas quienes contritos se congregaban en los templos pugnando con tembloroso pulso, por encender tal ó cual cirio en medio de balbuceantes oraciones dándole sus parabienes al Niñito Jesús.

Dieron las 12, y raudo apareció nuestro amigo Papa Noel quien sonriendo: ¡Jo, jo, jo! Nos dio un cálido abrazo diciéndonos: “¡Hola Hijo! Por lo que veo, no has estado presente para descubrir el rostro del niñito recién nacido!” -¡No, Santa! -Le respondimos- ¡Qué algodón ni que ocho cuartos! Y más bien emulando a Jesús debo decirte que mis sentimientos ¡No son de éste mundo! “¿Y pensando así eres feliz, hijo?” expresó. -No, no lo soy, Santa. Le confesé. Ningún ser humano que sea dueño absoluto de sus ideas y tenga un cabal y laico concepto de la creación y sus procesos, puede considerarse feliz inquilino en éste planeta. Porque ése concepto, genera un cuestionario con interrogantes que nadie, absolutamente nadie, ha podido satisfacer con una respuesta rotunda. En toda la Historia, mi estimado Santa, nadie que se estime PENSANTE, puede caer en las redes de la veleidad navideña comercial, que solo ofrece ilusión de efímera felicidad ¡De la cual tú formas parte! “Es patético lo que dices-retrucó Santa- y sin embargo, me caes simpático. Y te lo vuelvo a decir: tu acento, en algo me recuerda al Conde de Lemos, hijo de la fascinante tierra de Ica”.
Bueno, he de contarte, aunque te sea reñido creerme, que visito casi simultáneamente, docenas de naciones y cientos de pueblos. Y sin embargo, ésta vez me he dado licencia para conversar unos minutos contigo: éste año puedo burlar al reloj y por tanto al tiempo inventado por los humanos, porque en armonía con tiempos modernos, hoy me transporto como un haz de luz. Y el perfil de mi trineo y mis renos es solo un holograma en los cielos.

-Santa…,-le susurramos- Indudablemente que todo eso es interesante, pero debo decirte que ésta es la tercera y quizás última vez que conversamos y aún no has contestado mi pregunta: ¿Eres enviado de dioses, o de demonios? No trates de ignorar que aquí en el mundo, eres Santo Patrón del Comercio Navideño. Icono sagrado de aquellos que hacen felices a los humanos, especialmente a los niños, a cambio de dinero y eso no es digno de dioses. Entonces, el gordinflón vestido de raso color rojo escarlata, dejó de reír y más bien al borde de las lágrimas nos cogió cálidamente de un brazo, diciéndonos: "En siglos, nadie me enrostró mi rol como tú lo has hecho. Desde entonces pesa mucho en mí lo que antes tú has señalado, que en muchos lugares y en especial en tu país, sufre un desdoblamiento mi figura: Un Papa Noel robusto y rozagante, afeitado y con recortado bigote, bañado en fina loción y con reluciente atuendo de raso y botas de charol: Visitador exclusivo de opulentas mesas vestidas con manteles con encajes. Mesas repletas de Whisky, tabaco fino y otros. Donde los regalos incluyen paquetes de acciones empresariales, autos deportivos, cruceros de placer, etc. Y has mencionado también a otro Papa Noel en cuyo espejo hasta conocerte, no me había visto: esmirriado y de hirsuta barba, con botas remendadas, raído atuendo y un pesado costal de juguetes fabricados con material reciclado. Visitante de un submundo al que los otros cristianos dan la espalda pese a tener tanto. ¡Cierto es, hijo! Y sin embargo, aquello es reflejo de la sociedad humana. No hay Socialismo hasta hoy, que haya logrado desaparecer ésa desigualdad. Pero mediante una educación auténticamente revolucionaria, habrá un día que en tu mundo, todos piensen como tú y muchos otros más pero que por ahora aún son pocos. Entonces, hijo mío, yo desapareceré para siempre. En tanto eso acontece, te doy un abrazo sincero. Y si me fuera dado darte un regalo, creo que ya no es necesario: Ya eres feliz poseedor de la Libertad de Pensamiento y de Opinión que han costado millones de víctimas a la humanidad a través de siglos. Seguro estoy que jamás renunciarás a ésos divinos regalos.
Por hoy basta, hijo. Adiós...¡JO, JO, JO!.”

-Adiós Santa, cada año, te conozco más.