sábado, 19 de diciembre de 2015

Cultura : Interviu a Papa Noel I

INTERVIU A PAPA NOEL I

Por: Sixto I. Fernández A.

Cuando niños, poco o casi nada conocimos sobre Papa Noel. Eran nuestros amorosos padres quienes nos contentaban grandemente con simples y sencillísimos presentes navideños. Lo más importante era la congregación familiar alrededor de la mesa hogareña, la cena pascual por más frugal que fuera. Realmente se respiraba una atmósfera de amor y de unión autenticamente identificada con los ideales del maestro Jesús, uno de los hombres más buenos que ha conocido el mundo.

Hoy, “entrados en años” y gracias a la generosidad del diario “La Opinión” desarrollamos una hermosa aventura periodística continuando con la posta que nos dejara nuestro amado padre quien también escribió en éstas páginas. Entonces y pese a nuestras ideas sobre el personaje que ya expresamos en un pasado artículo (“Ave Papa Noel”), decidimos realizar una interviú al mítico Papa Noel.

¿Cómo hacerlo? Con gozo volvimos a ser niños envueltos en los afanes de nuestros tiernos nietos: Franquito, Paulito, Camilita, Lucianita, Flavita y Brisita. Y de rodillas (para ponernos a su altura física) con ellos confeccionamos y colgamos en la pared la media de terciopelo rojo, autorizado receptáculo navideño para depositar las famosas cartitas con su kilométrica lista de imperativas peticiones.
Apartándonos por un segundo y a propósito de peticiones no satisfechas, leímos un corto humorístico: Un Papa Noel de humor negro, luego de leer la reiteración exigente de un niñito por un carro de bomberos, murmura siniestramente: “¡Tanto me fastidias que ésta noche incendiaré tu casa para que tengas muchos carros de bomberos!! “

Continuando con nuestra empresa y atendiendo a precisas indicaciones de nuestros pequeños, nos escondimos debajo de una de las camas poniendo especial atención en una de las ventanas, dejada sin pestillo a propósito para facilitarle el acceso al furtivo gordinflón. Cansados de tantos preparativos e ilusionados e hipnotizados con que al despertar se encontrarían colmados de los anhelados regalos, los pequeños se durmieron profundamente. Toque de queda...inicio de nuestra vigilia...

Cuando la esfera luminosa del reloj marcó las 12 –incluso minutos antes- empezó una cerrada descarga de artillería que hubiera hecho palidecer a cualquier enemigo, entonces nuestros adoloridos tímpanos percibieron que alguien se deslizaba hacia el interior, traicionado por un casi imperceptible e infidente chirrido de la bisagra de la ventana. Era “él” quien de dos zancazos con sus muelles botas alcanzó las camas en medio del ¡saz, saz! Producido por el roce del terciopelo de su ropaje. Al parecer había mudado el antiguo paño.

Entonces le salí al paso diciéndole: ¡HOLA SANTA!

Y él, curándose del susto más que de la sorpresa me contestó:

“¡Hola, hijo! ¡JO, JO, JO!”

-He esperado con ansia este encuentro porque deseo conversar contigo, le dije. Y él me respondió:
“Encantado si no demoras más de un segundo; si es por un regalo y aunque creo que ya estás crecidito para eso, pídemelo aunque en el Perú siempre tengo un deficitario saco. En regalos que debo y por darte un ejemplo cualquiera, la cifra debe acercarse a lo que debe vuestro Estado a los fonavistas. Te escucho, hijo…”

-No, Santa, quiero hablar de cómo te has convertido en un icono navideño. No tomes como ofensa si te digo que para un gran sector de la población eres hijo putativo de la ignorancia y la religión, primo de la veleidad y sobre todo, tótem del comercio. Gracias a todo ello tu existencia se está haciendo perdurable: el “Árbol”, el “Nacimiento” y tú, constituyen el Santo Tridente Ornamental Navideño. Y paradójico es que te diga esto, que te niegue, y sin embargo hable contigo...
“¡JO, JO, JO! No me ofende tu franqueza, y no creas que soy cachaciento pero aunque estuvo fuerte todo lo que has dicho, me caes simpático, ¡JO, JO, JO!” Bien he leído y releído tu anterior artículo sobre mí: me he visto como ante un espejo. De veras que tienes cierto estilo que me recuerda a un tal Conde de Lemos...

Religión no es necesariamente equivalente a ignorancia: Ha habido y hay espíritus de gran ciencia e intelecto que están convencidos de que existe un ser superior creador de todo lo que existe…

Y escucha algo más, hijo: Criado he sido por la religión y la política: amamantado por ambos me ha convertido como tú dices, en icono del comercio. Pero si te fijas bien, religión y política jamás regalan satisfacción alguna en el presente, ellos solo ofrecen la felicidad para el FUTURO. En cambio y aún con chucherías que regalo, yo hago feliz a la gente y sobre todo a los niños ¡AHORA!

Déjame decirte que soy consciente de que no tengo la fama del más notable estadista o político ni pertenezco a la extensa galería de santos y mucho menos a legión alguna de ángeles, arcángeles, serafines ó querubines. Y sin embargo... ¡Soy más popular que todos juntos! ¡JO, JO, JO!

Y Perdóname que no continúe esta agradable e inusual conversación porque ya estoy retrasado y voy a reventar para poder cumplir con mis encargos. Te propongo que nos encontremos el próximo año para continuar. ¡Chau, hijo! ¡JO, JO, JO!”
-Adiós, Santa...nacido (bastardo) de ellos, política y religión, tu discurso tiene sabor a púlpito y también a balconazo, pero agradezco tu tolerancia y buen humor. El próximo año te espero con un nuevo cuestionario. Adiós.