¿UN CUENTO DE ALADINO?
SEGUNDA PARTE
Por Conde Chaucato
Nos hace saber el Dr. Belli –a rajatabla- que el Brahma-purana ingresó a territorio peruano y eligió asentarse en zona costera o yunga desechando las alturas andinas “debido a sus condiciones topográficas...”Allí en “un páramo y un gran río...: el Río Grande cuya cuenca abarca sus afluentes: el río Nasca, Tunga, Copara, Ingenio, Palpa y Huayurí...”
¿Qué similitud ó evocación del río Indo ó del Ganjes de la India, pudieron encontrar los Puranas y los Arios en el Río Grande? Al nuestro también lo consideraron sagrado como el suyo: Un río vivificante y purificador...
En voces de sus mayores, el Inca Garcilaso (“Comentarios Reales de los Incas”) nos ha relatado que en la Región del Qosqo no asomaron éstos grupos migratorios: “Sobrino, sabrás que en siglos antiguos, ésta región de tierra que ves eran unos grandes montes y breñales, y las gentes en aquellos tiempos, vivían como fieras y animales brutos...”
Es vital considerar que la tesis del Dr. Belli se apoya y descansa en la lectura que hizo durante 17 años en la iconografía de los ceramios nasquenses de los cuales reunió una valiosa colección que posteriormente fuera donada al Museo Regional de Ica. Así es como el abnegado estudioso encontró “aspectos de la mitología, simbolismo y razas, señales de un hecho único por no haberse hallado en otras regiones arqueológicas de América.
En esos especimenes de la más fina cerámica del mundo antiguo a la que bien le han de quedar a la zaga los famosos Vasos de Corinto, él encontró la representación de los OCHO AVATARES DE VISHNÚ, deidad ancestral de los pueblos hindúes.
Fue pues la pintura ideográfica volcada en arcilla, una forma de perpetuar el mensaje de aquellos andariegos inmigrantes. Sin embargo y en opinión muy respetable pero que no compartimos, el Dr. J. Uriel García –en su artículo “Los Cuatro Paisajes Históricos”- ha dicho describiendo el “Paisaje Chincha”, que ésa zona costera del Perú y en especial sitios como Chan Chan, Pachakamac y Nazca, “fueron oasis donde tomaron un simple descanso las culturas tránsfugas interandinas que buscaban una puerta de salida para huir del ambiente opresor de las entrañas...” Y minimizando la capacidad creadora de nuestros pueblos costeños que han asombrado y aún asombran al mundo, expresó aludiendo a la iconografía y a los “monstruos” (para nosotros, deidades) de la ornamentación costeña, que “no hay nada de tétrico en ellos. Más bien son alusiones humorísticas, festivas caricaturas ó ironías malévolas hacia todo aquello que representa la sierra...” “El barroquismo chimú ó nasquense representa la desvitalización del espíritu serrano... puesto que no hacían sino exagerar las formas y motivos de la vida del mediterráneo andino estilizándolas hasta la sátira...”
Y enfatizando su negativo enfoque sobre nuestros pueblos yungas -caso Nasca, engendrado por los viajeros Puranas y Arios- se apoyó en la cita del sabio Dr. Urteaga: “El simbolismo costeño que lleva a la estilización, paraliza el movimiento espontáneo del arte y apaga la iniciativa y originalidad creadora”.
“No sería extraño que allí se hayan entendido los expelidos de los claustros andinos con los emigrantes y forasteros que venían de más allá del mar, de las demás regiones de la América autóctona y ¿quién sabe? Aún de Asia...”
¿Qué dirían hoy esos estudiosos? Cuando los enigmáticos trazos de las Pampas de Nasca y Palpa son Patrimonio Cultural de la Humanidad, motivo de sesudos estudios científicos y hasta considerados como el “Libro de Geometría más Grande del Mundo” ó como un “Calendario Astronómico” a la altura del que confeccionaron Caldeos, Chinos y Mayas. Ninguneando ésa “ornamentación” de cerámica y textiles que tal vez sea -como los jeroglíficos egipcios- una forma de lenguaje incipiente, una forma de escritura precursora a la que perfeccionaron los Incas y cuya clave ya ha sido encontrada. No olvidemos que la cultura Inca ha sido considerada “síntesis” de las culturas pre-incas. Y así lo afirmó don Raúl Porras Barrenechea (“Mito y Épica Incaicos): “Los Incas como los Romanos con los pueblos bárbaros, no guardaron memoria del pasado de las tribus conquistadas. Se apoderaron de sus hallazgos culturales y velaron con una niebla de incomprensión y de olvido todo el acaecer de los pueblos pre incaicos” A ésa época anterior a ellos, la llamaron “Purunpacha” (tiempo de las poblaciones desiertas ó bárbaras).
En medio de todo ése cúmulo de opiniones del más diverso matiz, sométase a estudio y análisis la validez de la Teoría de don Carlos Belli reconocida y ratificada por el célebre Museo Pre histórico “L. Pigorini” de Italia el 26 de Abril de 1951. Hacen casi 61 años.
Lo sugerimos a ésa solemne Institución llamada “Identidad e Integración Cultural de la Región Ica”. Y también los conductores del Museo Regional de Ica, deudor de los Belli.
Hágase, señores del Ministerio de Cultura- Filial Ica, un Foro que incluya como invitados a miembros del Instituto Pigorini, si es que aún existe.
Hágase en mérito de tan ilustre italiano y peruanista, quien cruzó los mares y arribó de la mano de su amada doña Clorinda Richetti afincándose en la poética Ica hasta el final de su existencia. El descansa en el Cementerio Saraja luego de dejar indeleble prueba de su amor por nuestra fascinante y enigmática región. Bien se merece ése y otros honores, junto con su hijo Próspero digno difusor de su obra.
“No mueren las razas, (dijo don Luis E. Valcárcel) podrán morir las culturas y su exteriorización dentro del tiempo y espacio...” “En lo alto de las cumbres andinas brillará otra vez el sol magnífico de las extintas edades; por sobre las montañas, en el espacio azul que sirve de fondo a los Andes-bambalinas de lo infinito-se producirá la armonía de Oriente y Occidente, cerrando la curva abierta milenios atrás. Se cumple el avatar: ¡nuestra raza se apresta al mañana!”.
Así y recogiendo la citada expresión, pensamos que no ha muerto la raza de Puranas y Arios que corre por la sangre de nosotros, nasqueños. Y a la vez, contrariando al ilustre historiador, agregamos: “No solo has alumbrado desde el orto, ¡Oh, Padre Sol! picachos andinos y pétreas moles erigidas por los kollas, sino que progresando tu majestuoso rumbo, has reinado y reinas fulgurante sobre los yungas de ayer y los de hoy, alentando nuestro arte y ciencia, haciéndonos legítimos herederos de tus misterios, cuando te despedimos ¡de rodillas! Día a día, en cada atardecer.
condechaucato@yahoo.es