lunes, 9 de abril de 2012

Cultura : Conde Chaucato

DESDE EL CONTINENTE LEMURIANO HASTA NASCA
¿EL CUENTO DE ALADINO?
PRIMERA PARTE

Por Cande Chaucato

En el presente artículo, una vez más reiteramos nuestro homenaje al ciudadano italiano don Carlos Belli Corte (1857-1926) y a su hijo y continuador de su trabajo, don Próspero Belli. Por una feliz coincidencia, desde hacen 20 años y más, otro notable italiano el Dr. Giusseppe Oreficci, labora con abnegación el Proyecto del Santuario de Cahuachi suscrito con su gobierno. Por su encomiable estudio, conservación, difusión y docencia de nuestro patrimonio, también le hacemos extensivo nuestro saludo a él y a la patria de ambos: ¡Italia! Con la que los peruanos nos sentimos unidos por muchos lazos históricos.

Nosotros nos hemos permitido leer y recoger la teoría inmigracionista del Dr. Belli para ofrecer su divulgación y comentario. Porque es de nuestra preferente atención y predilección temas como éste que tocan las raíces de nuestra Patria, de nuestra Región y en particular de nuestro amado pueblo de Nasca. Amor que nos inculcara nuestro padre y maestro, don Sixto Fernández Lancho y también el Amauta Dr. Manassés Fernández Lancho.



En primer lugar, consideramos importante transcribir el mensaje que legó el Dr. Belli a ésta generación:

“Creo que mi esfuerzo no será estéril en éstos países nuevos y de brillante porvenir donde hay ilustres arqueólogos e historiadores que apreciarán con criterio sereno el método que he seguido...” “En los pequeños o grandes descubrimientos científicos y en los estudios históricos que abren nuevos horizontes culturales, debe siempre intervenir la crítica, porque solo de ésa manera podrá hacerse la luz sobre muchos problemas abstrusos...”

“No dudo que tal vez, algunos historiadores de América y Europa les parecerá lo que describo, el cuento de Aladino, por lo que debo recomendarles el estudio concreto de los signos de los huacos de Nazca y confrontar con las historias de la India y del Asia...”

Enseguida, estimamos necesario atender antes lo que establecido la ciencia:

“Al principio, un solo mar (“Panthalassa”) cubría toda la tierra. Del fondo emergieron los continentes. En el Hemisferio Sur había un solo Continente (“Gondwana”) que incluía parte de América, Africa, Magadascar, India, Indochina, Insulindia, Australia y Antártida. En la Era Secundaria se fraccionó originando los Continentes: Afro-Brasilero; y el Australo-Indo-Malgache. La desintegración posterior de estos, originó la aparición de América del Sur y la India, respectivamente. En la Era Cuaternaria apareció el hombre. América y Africa se alejaron”.

Don Carlos Belli ha establecido que el “Continente Lemuriano” existía cuando imperaba la Civilización Purana de la India y el gran diluvio se localizó en el Asia Central que alcanzó una enorme extensión geográfica muriendo millones de seres humanos en ésta catástrofe y quedando el Continente Americano aislado de Oceanía y Asia por la formación y extensión del Océano Pacífico”.
Y además agregó: “La doctrina hindú admite cataclismos parciales que sobrevienen al término de cada ciclo de nuestro globo...” Y citó que el libro sagrado hindú Surya Sidanta, señala que “La Lemuria cubría toda el área desde el pie de los Himalayas que la separaban del mar interior que hacia rodar sus olas sobre lo que ahora es el Tibet, Mongolia y el gran desierto de Gobi; desde éste punto se extendía al sur a través de lo que conocemos como la India Meridional, Ceilán y Sumatra; y abarcando en su camino según se avanza hacia el sur, a Madagascar a su derecha, la Australia y Tasmania a su izquierda, avanzaba hasta algunos grados del Círculo Antártico, y desde Australia que en aquellos tiempos era una región interna del Continente Padre, se extendía muy adentro en el Océano Pacífico, más allá de Rapa Ñui ó Isla de Pascua...”



En resumen, la India Pre- histórica estaba doblemente unida a las dos Américas, según lo atestiguan las escrituras sagradas hindúes”. Pero, “La ciencia moderna es escéptica para aceptar la extraña hipótesis de que hubo un tiempo en que la India –en un extremo de la línea- y Sud América en el otro- se enlazaban por medio de un cinturón de islas y continentes...”
De todo esto que hemos leído nos surge una primera pregunta: ¿Gondwana y la Lemuria fueron lo mismo?

La hipótesis central del Dr. Belli, señala que: “Es posible que la Civilización Purana-Brahma POST-DILUVIANA de la EDAD DE BRONCE fue la primera que imperó en el Continente Americano”
Detengámonos en ésta afirmación: La Edad de Bronce, posterior a la Edad de Piedra (Paleolítico y Neolítico) se le sitúa en 4,000 años A.C. Eso nos obliga a deducir que la Inmigración Purana, de acuerdo con el Dr. Belli, se habría producido alrededor de ésa época.

En ése sentido, ésta está respaldada por la casi unánime opinión de los arqueólogos quienes no aceptan una edad superior a los DOCE MIL AÑOS para el arribo del hombre a América y en particular en el Perú en donde se han encontrado las huellas de andariegos hombres en Lauricocha y Toquepala en alrededor de 10,000 años.

La versión mas aceptada por arqueólogos americanos, es que Asia y América estuvieron unidas en determinadas épocas por un puente de hielo. También se afirma que “en varios estadios del Pleistoceno, el mar ha descendido más de 40 metros-profundidad del mar en el Estrecho de Behering- formándose en consecuencia la conexión TERRESTRE entre Asia y América que hizo más factible el paso del hombre y el intercambio de la fauna entre el “viejo” y el “nuevo” mundo”.
Von Eickstedt (1934) postuló –sobre la historia racial de la humanidad- que el norte de Asia, “de donde procedieron gran parte de los indios americanos”, estuvo ocupado por grupos pertenecientes a la raza blanca (arios) y que su mongolización se produjo más recientemente, durante el post-glacial” Y M.T. Newman (1951) postula que “las migraciones producidas a fines del Pleistoceno desde Asia, habrían correspondido a una misma raza homogénea...”.

Entre las rutas más lógicas se señala como ya anotamos, en primer término el conocido Estrecho de Behering y en segundo, “por las Aleutianas, prosiguiendo luego por la costa hasta la región de Vancouver y penetrando hacia la gran cuenca y el sur de Norteamérica; continuando por Centro América y llegando finalmente a Sudamérica”.

En conclusión, y considerando el reducido espacio periodístico para tan amplio y complicado tema, transcribimos el parecer común de muchos arqueólogos, en el sentido que “diferentes grupos fueron llegando a América durante el Pleistoceno Tardío y no es imposible que también en el Holoceno Temprano, portando las varias tradiciones culturales cuyos vestigios está identificando la arqueología”. Se habla de “grupos que pudieron venir a través del Océano Pacífico desde el Sudoeste de Asia y que habrían difundido en América los inventos de la cerámica, el cultivo y otras artes y ciencias...”.

También es importante apuntar que el gran italiano afincado y sepultado en Ica, no ha afirmado que los Puranas sean los que originaron a la civilización peruana en general; sino que arribaron al Perú y decidieron asentarse en la costa sur.

Don Carlos ha puntualizado que los Puranas fueron ancestrales inmigrantes que originaron exclusivamente al PUEBLO NASQUENSE pues ni siquiera ha mencionado el parentesco que éste pudo tener con los Paracas. Nosotros quisiéramos arriesgar que aquel grupo de inmigrantes pudo situarse antes en la Península de Paracas para progresar posteriormente hacia la cuenca del Río Grande. Y no trajeron “elementos culturales desarrollados con posterioridad, como la rueda”. Y si como afirma la ciencia aceptada por todos, “las últimas olas migratorias a América por Behering continuaron hasta el primer milenio antes de Cristo...” es coherente que entre ellas arribaran los ARIOS que señala el Dr. Belli, para avasallar a los PURANAS y establecer una nueva conducción.

Continuará...

condechaucato@yahoo.es