NASCA: OTRO ANIVERSARIO SIN SU HISTÓRICO RELOJ
Por Sixto Fernández Alvarado
Conde Chaucato
Saludamos el 70º aniversario de la creación de la Provincia que festejará nuestro amado pueblo el próximo 23 de los corrientes. En ésta feliz circunstancia en que se activan los resortes cívicos, la estimamos propicia para convocar la atención sobre algunos importantes temas pendientes e impostergables que hasta hoy no se concretan, como efectuar el reconocimiento solemne de don García Nanaska (padre) como auténtico Fundador del pueblo “Santiago Apóstol de la Nasca” el 25 de Julio de 1549, basados en lo que señaló el cronista Guamán Poma de Ayala y en el estudio del R.P. Alberto Rossell. Suceso que debería festejarse con mayor énfasis.
Por la bendita sangre nasqueña que corre por nuestras venas (como el agua de los puquios) y por sagrado mandato de nuestro señor padre, estamos decididos a efectuar diversas cruzadas aún desde la lejanía en que nos encontramos por razones de fuerza mayor.
Empecinados pues, en salvar a una de las últimas joyas de nuestro pueblo, volvemos a la carga con la misma cantaleta. Con la pluma como lanza enristrada, a la manera del épico don Quijote.¡Sí!: don Quijote, aquél noble loco animado por las más superiores causas. Porque en los pueblos del Perú, casi siempre gobernados por autoridades sordas y ciegas para todo lo que se refiere a CULTURA, hay que ser un Quijote y librar batallas en solitario. Como la que viene librando el señor Wilfredo Gameros para lograr el reconocimiento de la Batalla de Nasca.
Nuestro inclaudicable afán, es sensibilizar a nuestro pueblo para que comprenda que con su indiferencia e inacción hará que desaparezca nuestro primer y único reloj público cuya historia de su origen es desconocida, pero que debe tener una antigüedad que sobrepasa los 150 años. Considerando lo que cuenta la leyenda de aparición de la Virgen de Guadalupe, que ésta dio señal para que le construyeran su templo (1810). Y estimando que los trabajos asumidos por el propio pueblo bajo el sistema de “fajinas” pudieron durar unos 20 ó 30 años al cabo de los cuales, el reloj lucía en la torre derecha.
Destruido ése templo por el terremoto de 1942, fue trasladado y colocado en la parte superior del frontis del antiguo palacio municipal que también destruyó el terremoto de 1996. Desde entonces, sin ningún respeto a su antigüedad y a su valor simbólico y cultural, manos profanas e incultas lo han arrumado en donde yace ¡convertido en un amasijo de burda chatarra!
¡Ahhh! Si despertara don Miguel Bustamante (el gran relojero del pueblo), su único confidente y facultativo…otra sería su situación.
Es importante que entendamos algo: la restauración de nuestro reloj, no depende exclusivamente de los planes y ganas que pueda tener el señor Alcalde y el honorable cuerpo de Regidores que lo acompañan. Mucho menos, soñar con un aporte del Gobierno regional, con sus “partidas presupuestadas y debidamente sustentadas”.
¡NO SEÑOR! Hay cosas como ésta que planteamos, que pueden hacerse ¡por INICIATIVA POPULAR! Y que una vez realizadas, procuran honda satisfacción consolidando la unidad. Por ello pensamos que después de 15 años de gobiernos municipales que se han sucedido ignorando olímpicamente el asunto… ¡HAGALO EL PUEBLO! Tal como se hizo con la edificación del antiguo y del nuevo templo. Demostrémonos a sí mismos, que el óxido que empieza a corroer las piezas del querido reloj, no hacen lo mismo con las articulaciones de nuestra sociedad nasqueña.
No permitamos que se consume otro nuevo crimen de lesa cultura en Nasca, como aquel que sucedió con el primer reloj público de Lima, el cual convertido en un dolor de cabeza para el Ayuntamiento (entre 1549 y 1578) pues se descomponía ó desincronizaba continuamente, fue “en oscuras exequias, arrojado al muladar o quemadero público en una margen del río Rímac). Así concluyó su desgraciada existencia, tan igual como sucederá con nuestro histórico reloj si no nos ponemos de pie.
Nuestra cruzada está fortalecida por cientos de paisanos y amigos de los nasqueñísimos portales: www.nasca.tk; Nasca del Perú; Gente de Nasca y Pro Nasca a quienes agradecemos.
Tenemos fe en que éste tercer artículo logrará por fin una reacción positiva que se traduzca en acción Inmediata. Confiamos en la acogida que ha de darle el periodismo nasqueño e importantes instituciones como la que agrupa al comercio. Hay que proceder de inmediato a efectuar una evaluación técnica y profesional del reloj, y la consiguiente confección del presupuesto que su restauración demande.
El pueblo ha de decidir: que se reinstale nuevamente en una torre del templo como en la antigüedad, ó en el frontis del nuevo edificio municipal previamente rediseñado por un profesional competente…y que tenga ¡BUEN GUSTO! Desde aquí invitamos a nuestro magnífico arquitecto, señor Oscar Loyola (y por supuesto a otros que no tenemos el gusto de conocer) para formular una propuesta.
Recordemos como expresó un cronista: “ciudad sin reloj ó con reloj desconcertado, somos hijos ajenos y disciplentes con el tiempo y con la hora, tardíos en la cita…”
Hermanos nasqueños: Demostremos nuestro cantado amor a nuestro pueblo cuidando su patrimonio. Abandonemos la pereza infecunda para lograr la salvación de nuestro querido e histórico reloj.
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