
(Enviado por Martín Caipo Berrocal, miembro de Nasca del Perú)
El trabajo esforzado y continuo de Maria Reiche ha contribuido a revalorizar la cultura Nasca, prodigiosa en su cerámica y en sus líneas, en su arte y su tecnología, fruto del talento y el genio del antiguo peruano y no de esos “extraterrestres” que absurdas tesis colonialistas pretenden presentar como autores de las líneas, queriendo negar al hombre peruano antiguo, capacidad y aporte milenario al desarrollo andino e, incluso, al propio desarrollo de la humanidad.
En un texto de sus últimos años, trasluce un auténtico peruanismo, sin discriminaciones de ningún tipo:
“Todo el mundo debe tener iguales derechos. Yo quiero, con mi obra, ser un instrumento para eliminar las injusticias y para que los peruanos -que son gente de cualidades culturales, morales y físicas especiales- recuperen su propia estimación. Yo les digo: yo soy chola, porque me siento a veces más unida con los cholitos, y sobre todo ahora que tengo la nacionalidad peruana”.
Maria Reiche.
“Así que un día escribí a Amy preguntándole por María. Ella me contestó que el correo de Nasca nunca le entregaba las cartas a María, porque su fama como bruja había calado en la directora del correo del pueblo”.
Siempre le decía a quien sería su biógrafa, Clorinda Caller:
“¡Todo era por Nasca! Si cien vidas tuviera, las daría por Nasca. Y si mil sacrificios tuviera que hacer, los haría, si por Nazca fuera”.
Maria Reiche.
Poco a poco, sin embargo, los campesinos y aún los funcionarios la fueron apoyando hasta lograr diversas ayudas para su trabajo e incluso el reconocimiento nacional expresado en la concesión de la Orden del Sol en el grado máximo de Gran Cruz. También recibió la medalla Machu Picchu, otorgada por la Unesco.
A ella misma se le puede aplicar las palabras que le dirigió a Esparta, la niña pampa que cuidó amorosamente tantos años:
“Los tipos brillantes son como una llama que se extingue, pero tú eres un roble que crece muy lento, convirtiéndose en una cosa muy grande y muy firme”.
Maria Reiche a Esparta, niña pampa que cuidó.
Conviene señalar que el amor de Maria Reiche por la cultura Nasca siempre se transmitió al peruano de hoy, sin ninguna discriminación. Así, rechazaba a los fascistas alemanes y a los racistas peruanos. Alguna vez contestó a uno de ellos:
“Habla sin pensar un débil mental, pero jamás un peruano, que es el hombre más inteligente del mundo”.
Maria Reiche.
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