En la región de América, los movimientos sísmicos están ligados a dos placas: la Sudamericana y la de Nasca.
"Cuando en la mitad del Océano Atlántico emerge magma del interior de la Tierra, se produce lo que se llama "dorsal", que es la zona de separación de placas gracias a esa emanación. En las dorsales atlánticas, la separación lleva a que la placa de Sudamérica (también llamada Media Atlántica) se desplace hacia el Oeste, liberando energía y generando movimiento. Cuando este fenómeno se da en el Pacífico, también se genera una dorsal, aunque esta vez es la placa de Nasca la que se desplaza, y lo hace hacia el Este", destacó Víctor Luraghi, quien resaltó que este tipo de terremotos en la dorsal pueden considerarse sismos precursores, es decir, pueden provocar un sismo en la costa.
Los terremotos más graves, o los de mayor graduación, son los que se registran cuando cualquiera de las dos placas se desplaza de tal manera que termina en subducción con la otra. Aquí se produce una superposición de presiones.
(Los Andes on Line).
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