
El compartir con los jovenes trujillanos aquellos cantos que los identifican con sus antepasados y verlos corear con amor y alegría, nos hicieron recordar aquellos tiempos que compartimos aulas con niños trujillanos. Corrían los años de 1972 a 1977, y con nuestra madre nos trasladamos a vivir durante esos cinco años a la cálida ciudad norteña, dejando en Nasca a los abuelos. Los años de vida trujillana me acercaron a Chan-chan, la huaca del Sol y la Luna, Moche, los caserones virreinales, la marinera, entre tantos valores norteños. Ese amor por nuestra Nasca que siempre guardo, no fue límite para amar tambien a Trujillo como mi segunda patria chica. Y cada vez que estoy llegando de nuevo a mi Trujillo querido, vibra en mi aquel cantar de tus tristes y tus marineras vespertinas y el recuerdo a mi querido colegio Mariscal de Orbegoso (aquel que dejé en 1977 para retornar a nuestra Nasca y concluír nuestros estudios en el glorioso Simón Rodríguez). Camino por tus calles y respiro las canciones de moda de la década del 70 y contemplo aún con tal frescura infantil, y veo que mucho de aquella época esta allí. Han pasado 32 años Trujillo querido y tus monumentos y caserones virreinales allí están... nuestra tierra nasqueña - te cuento Trujillo- fue abatida por muchos sismos y en otros casos malas autoridades la han destrozado, sabes Trujillo ¿qué queda en Nasca de tiempos vireinales? solo los dos templos de San Javier y San José de El Ingenio ( que datan de 1744) que se caen a pedacitos ante la mirada impotente de sus hijos -como me afirma el negro Funes de la directiva de la ANREL- dan ganas de llorar Carajo. No solo eso (le confirmo), está con vida, el altar de la Iglesia de San José. El altar de la Iglesia de San José fue donado por la familia de Don José de La Borda a la Iglesia de la Vírgen del Pilar de San Isidro en Lima. En aquellos tiempos en que la inmisericorde dictadura de Velasco arrebatara las haciendas a los terratenientes con el cuento de entregarla a los campesinos y ¿qué pasó? , ya sabemos pura mafia, SINAMOS y tanto sinvergueza.
Retorno a mis recuerdos de infancia y marco un número de la guía telefónica trujillana ... ¿Alberto eres tu?
sí ¿quien habla? responden del otro lado, ¿me recuerdas? soy Miguel Oblitas del Mariscal de Orbegoso, tantos años hermano ¡más de 32 que no nos vemos! y fluyó la conversación y se nublaron de lagrimas nuestros ojos al recordar que aquella amistad que siempre existió pero que nunca pudimos vernos hasta ahora... en estos momentos Alberto salgo a verte son las 10 y 30 am. de hoy 17 de Enero del 2009 y allí voy al encuentro del hermano de aulas - teniamos 8, 9, 10, 11, 12 y 13 cuando estudiamos juntos en Trujillo, pero... la memoria está allí y tambien el amor por nuestras tierras. Me invaden los pensamientos y digo... carajo, si todos amaramos así a nuestras tierras no existirían autoridades de mierda, porque lo pensarían dos veces antes de traicionar a su tierra. Espérame Alberto que antes de viajar, por lo menos nos tomaremos un café para recordar aquellos tiempos y evocar a los maestros del pasado y fundirnos en un abrazo fraternal, Viva Trujillo, Viva Nasca, Viva el Perú.
Retorno a mis recuerdos de infancia y marco un número de la guía telefónica trujillana ... ¿Alberto eres tu?
sí ¿quien habla? responden del otro lado, ¿me recuerdas? soy Miguel Oblitas del Mariscal de Orbegoso, tantos años hermano ¡más de 32 que no nos vemos! y fluyó la conversación y se nublaron de lagrimas nuestros ojos al recordar que aquella amistad que siempre existió pero que nunca pudimos vernos hasta ahora... en estos momentos Alberto salgo a verte son las 10 y 30 am. de hoy 17 de Enero del 2009 y allí voy al encuentro del hermano de aulas - teniamos 8, 9, 10, 11, 12 y 13 cuando estudiamos juntos en Trujillo, pero... la memoria está allí y tambien el amor por nuestras tierras. Me invaden los pensamientos y digo... carajo, si todos amaramos así a nuestras tierras no existirían autoridades de mierda, porque lo pensarían dos veces antes de traicionar a su tierra. Espérame Alberto que antes de viajar, por lo menos nos tomaremos un café para recordar aquellos tiempos y evocar a los maestros del pasado y fundirnos en un abrazo fraternal, Viva Trujillo, Viva Nasca, Viva el Perú.
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