jueves, 25 de septiembre de 2014

Cultura : Aristófanes el nasqueño

ARISTÓFANES, EL NASQUEÑO

(En memoria del Dr. Víctor Valle Molina)

Por: Sixto I. Fernández A.

En nuestro amado pueblo de Nasca, en la década de 1960 y cuando aún éramos escolares, nuestro padre solía llevarnos al consultorio del Dr. Manuel Matienzo Pardo, ubicado en una esquina de la Plaza de Armas con la calle Tacna. Allí se congregaban con otros intelectuales como nuestro tío, el Dr. Víctor Valle Molina.

Adyacente al consultorio, había una amplia mesa sobre la cual destacaban algunos grandes libros de hermoso empaste y en los que se leían autores como Sócrates, Sófocles, Aristófanes, Shakespeare, Víctor Hugo, etc. En ésos cónclaves de los que fuimos privilegiados espectadores, nuestro padre era el obligado relator de inmortales páginas de la literatura universal.

Aún recordamos al Dr. Matienzo, con el estetoscopio colgado en su cuello y el extremo guardado en un bolsillo de su inmaculada bata blanca, tendido en el sillón de los pacientes con el rostro orientado hacia el techo. Cruzados los brazos sobre el pecho advertíase sin embargo un ligero temblor involuntario en su mano derecha, producto del mal de Parkinson. Con los ojos semi cerrados, como si estuviera en trance, denotaba el éxtasis que colmaba su noble espíritu ante aquella prosa y poesía sin par que acariciaban a sus oídos.

Estático y en idéntica actitud de respetuosa atención permanecía el Dr. Valle, vestido igual que su colega y con sus grandes lentes bajo los cuales también dejaba entrever su arrobamiento; de cuando en cuando hacía gestos muy propios de él, manifestando su aprobación, admiración y hasta celebración, y hasta solicitaba una pausa de la lectura para hacer un enriquecedor comentario.

El Dr. Matienzo Pardo fue una persona muy culta; había arribado a Nasca alrededor del año 1925 acompañando a otro intelectual de gran fuste, don Agustín Bocanegra y Prada, con quien había compartido afanes no solo culturales sino…políticos, en la ciudad de Ica. Allí los había conocido nuestro señor padre quien, pese a que ser mucho más joven, participó al lado de ambos en tertulias culturales que a veces se realizaban en la misma Plaza de Armas, bajo los bellos y fascinantes ficus.

Como recordarán mejor que nosotros muchos nasqueños mayores, en ésa década de 1960 hubo un rebrote intelectual que se tradujo en la aparición de algunos pequeños tabloides, entre ellos el diario “La Región” de la imprenta de don Augusto Roca, y también “Libertad” considerado vocero del Partido Aprista y en cuyo local de la calle Derecha (Lima) poseía su propia imprenta que llegamos a conocer. Su Director era el Dr. Víctor Valle y contaba entre sus colaboradores, a nuestro señor padre, histórico fundador del Primer Periódico nasqueño: “El Plenilunio” (1925) y luego co- fundador, Administrador y Tipógrafo del diario “Noticias” creado por don Agustín Bocanegra en 1926. Una vez más exigimos para él, el título de Primer Periodista de la Provincia de Nasca, según carta que hace años dirigimos al Gremio, sin respuesta hasta hoy.

En aquellos días de 1960 y hasta 1970, en que ya se afirmaba nuestro hoy celebrado historiador, don Josué Lancho Rojas, el ajetreo político en época de elecciones era la “comidilla” del vecindario. Atrás habían quedado días en que los candidatos solían ubicar en las cuatro esquinas de la Plaza de Armas, sendas mesas con botellas de pisco y butifarras para atraer a los electores ó para agradecer su voto. Por supuesto que antes de eso, eran los poderosos hacendados quienes designaban a dedo al Alcalde y al Gobernador.

Continuando nuestro relato, el Dr. Valle creó una columna en el diario de su dirección, llamada “ARISTÓFANES”, donde a sus muy juiciosos enfoques sobre la coyuntura política local y nacional, los matizaba con su innato sabor humorístico, emulando al gigante griego, ganador de célebres concursos e implacable crítico de Sócrates. ¿Elegiría ése seudónimo inspirado en aquellas tertulias en que departía con nuestro padre y su colega, el Dr. Matienzo? Al parecer, así fue.

ARISTÓFANES, EL GRIEGO (Atenas, 450 a.C.-id., 385 a.C.)Fue un gran comediógrafo contemporáneo de los también grandes, Sófocles y Eurípides. Fue un acérrimo conservador: fue un crítico de la sociedad de su tiempo: fustigó a los demagogos especialmente demócratas y apoyó al Partido Aristocrático defendiendo la tradición y mitos religiosos, rechazando cualquier nueva doctrina. Por ello ridiculizó a Sócrates en su obra “Las Nubes”

Han pasado unos 50 años de aquellos inolvidables tiempos en Nasca: ya no verán más nuestros ojos a la antigua Plaza de Armas vestida con el rojizo matiz de sus acacias; tampoco el bellísimo Palacio Municipal con su emblemático Reloj ni el viejo Hospital, el Hotel Progreso, la Panadería de don Marino Herrera, el Cine-Teatro Medina, ni mucho menos los restos del antiquísimo templo. Cargados de años también partieron ésos ilustres médicos que hemos citado y también nuestro amado padre, don Basilio Falcón, don Néstor Mejía y muchos otros entrañables nasqueños que sería larguísimo enumerar. Estos dos últimos congregaban a su alrededor a otro grupo en la tradicional plazoleta municipal.
Es innegable que desde que las Municipalidades perciben ingentes recursos económicos, el honorable cargo de ALCALDE se ha convertido en el botín –perdón, en la meta disputada por un tropel de candidatos como jamás antes se ha visto. Hoy ya no basta ofrecer una copa del buen pisco nasqueño y la clásica butifarra: Los negociadores –perdón otra vez, los asesores publicitarios de los candidatos, tienen que ingeniar hábilmente el TOMA y DACA.

Y en medio de la actual “comidilla” política que nos llega hasta la “Tres Veces Coronada Villa” y un regular -por no decir mediocre nivel del debate político (con sus honrosas excepciones)- hemos desempolvado del archivo un amarillento y ajado artículo de nuestro recordado ARISTÓFANES nasqueño, Dr. Víctor Valle Molina, para celebrar una vez más, en solitario, cómo, sin insultos y más bien con una crítica de agudo análisis y hasta con dosis de humor (producto del talento y la inteligencia), es posible desnudar los reales intereses que en realidad empujan a algunos de los que, en bastidores y en la línea de partida, pregonan, juran y re juran querer “servir” a nuestro pueblo. Aprendamos pues, del insigne médico, maestro y político nasqueño.

Sixto I. Fernández A.

CONDE CHAUCATO

Condechaucatoyahoo.es

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